martes 31 de marzo de 2009

¿Adónde están los grillos?

En mis memorias, el grillo de Pinocho, Pepito, es uno de los personajes más importantes de los cuentos de hadas. Les recuerdo que el hada madrina le hecha unos polvos mágicos al muñeco de cuerdas que le permite empezar a moverse y ser casi humano. Uno de los aspectos de su “humanidad” es la capacidad de decir mentiras, algunas gratuitas y tontas, otras por oportunismo político o económico. El grillo Pepito, o Pepe Grillo, que hace de “conciencia” para el pobre Pinocho no puede con toda la responsabilidad y trabajo que tiene ante las veleidades de su pupilo. Pero Pepito se mantiene alerta, activo e innovador en su mensaje. Al final Pinocho se arrepiente de sus fechorías y es premiado por su hada madrina, quien lo vuelve completamente humano (¡Dios nos guarde – pero allí termina la historia con un final feliz). Pinocho el ser humano promete ser bueno, valiente, y generoso.

Muchos de nosotros tenemos el grillo en nuestras propias conciencias, pero muchos más lo amordazamos o lo ponemos a dormir en el purgatorio de los millones de grillos ignorados. “Cuando en Roma, pórtate como un romano” y así comienza la decadencia del imperio, el pueblo, la familia y el individuo. Los grillos de la conciencia son la especie más expuesta a la extinción en las sociedades que pierden el sentido del respeto, el ritmo de la nobleza intelectual y el tono de los estados de gracia. Las sociedades donde los grillos cantan, suspiran y se reproducen orgullosos de su trabajo y éxito, florecen ecológica y económicamente.

Los finales felices nunca son duraderos, pero si permiten retornar al rumbo correcto con determinación y sentido de metas sensatas y realizables. La recesión económica mundial es una buena coyuntura para rescatar grillos adormecidos o aniquilados por la diosa del éxito. Anhelos de entereza, integridad, trabajo y generosidad son anhelos duraderos que se refrescan y regeneran por el propio reto de su manutención.

Despertemos a nuestros grillos internos y emprendamos una campaña de reclutar grillos externos. Yo tengo entre mis buenos amigos tres grillos de primera. Si tengo dudas y al grillo interno no estoy dispuesta a escucharlo, no tengo más que llamar a los tres grillos externos y escuchar el cuarteto (porque el mío empieza a cantar clara e instantáneamente).

¿Dónde están los grillos? Están en todas partes. Las conciencias están adormecidas, pero nunca están muertas. Podemos empezar despertando a la propia. Muy importante hacerlo en medio de tanta confusión y aprecio por lo que hemos perdido. Lo que hemos perdido en el jolgorio de liquidez y turbo-consumo en los últimos años, no es tan importante como lo que podemos ganar con calma, voluntad y con ayuda de Pepe Grillo. Pinocho apenas empieza la historia de su vida al final del cuento. No se imagina lo dura que es la vida, sobretodo cuando nos aferramos a ignorar nuestra conciencia. Los grillos pitan y no cantan, cuando los ignoramos. Si le hacemos caso a Pepe Grillo, sus sonidos son cantos lejanos y apaciguantes. Nos recuerdan las noches tranquilas en los Llanos, o caminatas por jardines oscuros pero fragantes. Nos recuerdan la infamia cuando atrapábamos grillos para sentirnos valientes sin tener idea que atrapábamos en ellos algo esencial en nuestra historia: La habilidad de escuchar los sonidos de la naturaleza como susurros de una conciencia en paz.

martes 17 de marzo de 2009

Desempleo

En los últimos 20 años la mayor parte del mundo ha disfrutado de pleno empleo. Tanto hombres como mujeres; y en muchos países hasta los niños tenían trabajo de sobra. Si el sueldo no era suficiente para cubrir los gastos de un consumo desmedido, se tomaban dos trabajos. Si la paga no era buena, uno podía cambiar de país legal o ilegalmente, en busca de mejores oportunidades económicas.

En los Estados Unidos entraron más de 20 millones de personas en busca de mejores condiciones de vida en los últimos 20 años. Europa también vio crecer sus poblaciones, diezmadas por envejecimiento y bajas tazas de natalidad. Incluso en Latinoamérica vimos movimientos laborales de un país a otro, sin precedentes históricos. Por razones más políticas que económicas, pero mejoras en las perspectivas de ingresos ciertamente motivó a los inmigrantes, Venezuela importó un 20% de su población en los últimos 10 años de países como Cuba, Colombia, China y otros. Todo eso ha llegado a un fin por varios años. Muchos inmigrantes están de regreso en sus países natales. Es preferible estar desempleado en su propia tierra, rodeado de seres queridos que nos pueden tender una mano, que en donde no tenemos muchos amigos o familia.

El trabajo es algo noble y extraño. Trabajamos más por deber que por deseo. Pero si no tuviéramos la necesidad también lo haríamos. Odiamos los lunes y nos encantan los viernes (a menos que vivamos en países islámicos en donde la semana de trabajo empieza los domingos). Todavía yo recuerdo mí primer día de trabajo. Estaba tan orgullosa de haber encontrado un buen empleo como economista. Llegué al trabajo un lunes, justo después del terremoto del ’67 en Caracas. No estaba segura si habría trabajo, aunque el domingo había pasado a ver si el edificio de la gloriosa compañía Luz Eléctrica de Venezuela estaba todavía en pie. Allí estaba sano y salvo en la Avenida Urdaneta. Y allí llegue el día lunes. Me dieron un escritorio flamante de metal gris y me dieron inmediatamente una pila de cuentas en que trabajar y una agenda de entrenamiento. La gente era toda amable y sensata. Yo estaba orgullosa y a gusto. Y a pesar de todo eso me encontré viendo el reloj con horror. Eran las 10 de la mañana y todavía me faltaban 8 horas para que terminara el día laboral (de 8 a 12 y de 2 a 6). Me sentí agobiada y sorprendida por la crueldad que implicaba pasar los próximos 50 y más años de mi vida en una oficina. Más nunca podría tener la libertad de montar bicicleta por las calles del barrio, ni de ver y hablar con mis amigos en los recesos de la Universidad. No había tiempo ya de soñar con destinos de trapecista o de cantante famosa. O de ser escritora, poeta o actriz. Mi destino era ahora sanar cuentas como economista, aún cuando no entendía realmente cual era el propósito de tanta cuenta. Estaba empleada y así he tenido la suerte de estar empleada por más de 40 años. Estar empleado le da valor a los fines de semana y a las vacaciones. Nos domestica. Nos conecta a los otros seres humanos. A los que nos gustan y a los que no nos gustan. Importantemente, estar empleados nos da un sueldo y una medida de lo que contribuimos a la producción del país, y más aún nos permite mantener una familia y soñar con vidas mejores. El empleo nos hace sentir útiles. El desempleo es corrosivo. Nos hace sentir inútiles, desechables. Perdemos las conexiones normales que orientan nuestras decisiones. No se puede decidir en el vacío, se puede sólo decidir entre contrastes y preferencias, y hay que tener restricciones y la capacidad de superarlas. El empleo nos da las restricciones y la capacidad de superarlas.

Trabajo y familia son los dos motores que nos dan identidad e impulso en nuestras vidas. El desempleo es como un divorcio, una vuelta a la vez destructiva y liberadora en nuestras vidas. Pero el desempleo es peor que un divorcio. Una vez superada la pérdida del compañero de vida, se puede emprender una vida nueva en búsqueda de nuevas amistades y parejas. El desempleo nos deja sin ingresos, inseguros y aumenta la probabilidad de destruir a la familia también. Este es un clavo que no saca otro clavo, sino que nos crucifica. A pesar de lo doloroso y destructivo de un proceso de desempleo, siempre puede permitir un reencuentro y redescubrimiento de nuestras verdaderas metas. Podemos hacer mucho y reinventarnos muchas veces en nuestras vidas. Para reinventarnos requerimos de emprender con valor y tenacidad un periodo de re-educación, rehabilitación y rebalance de nuestras facultades. Lo importante es mantenerse activo y concentrado. Empleado o desempleado la tenacidad, educación y facultad de servir al prójimo nos hace ser mejores. Una de las expresiones más útiles que he escuchado es que si el vaso está medio vacío o medio lleno, depende si estamos llenándolo o no lo estamos tomando. Mientras nos mantengamos “llenando el vaso”, hay esperanza real de reconectarnos activa y efectivamente con el mundo. Si nada mas tomamos lo que nos da el vaso, tarde o temprano lo encontraremos vacío. Servicios comunitarios son siempre oportunidades de empleo si no se nos ocurre o si nos se nos da otro trabajo. John Stuart Mills, el gran economista, dijo: “Sólo son felices los que tienen su mente fijada en un objeto aparte de la propia felicidad; en la felicidad de otros, en el mejoramiento de la humanidad, hasta en un arte o hobby, perseguido no como un medio, sino por si mismo como un fin ideal. Volcándose hacia otra meta se encuentra la felicidad incidentalmente.” Servir a otros es la forma más satisfactoria de empleo propio, y hay poco riesgo de quedarnos sin trabajo en ese menester.

miércoles 4 de marzo de 2009

Cacería de Brujas: Battle at Kruger

La gran habilidad de los animales inteligentes es la de organizarse para obtener ganancias de grupo. Uno de los videos más visitados en You Tube es un video de 8 minutos llamado “Battle at Kruger.” En el video se ve como una manada de búfalos es atacada por una de leones que agarra entre sus dientes a uno de los novillos. Cuando la vida del búfalo se ve perdida con certeza en las mandíbulas de los leones, aparece un cocodrilo que trata de arrebatarle el bufalito a los leones. ¡Pobre búfalo! Ahora si que no tiene salvación entre leones y cocodrilos. Inesperadamente, la manada de búfalos regresa dispuesta a reclamar a su novillo. No les digo como termina, para que vean el video y aprendan una lección humana y cívica importante: En la unión y la defensa de la libertad está la fuerza. Aunque haya que luchar contra leones y cocodrilos, y la batalla se vea perdida en las mandíbulas del uno o del otro, si la manada se mantiene unida y se respaldan acciones de defensa, estratégicamente se puede ganar la libertad. Pero así como hay acciones de manada inteligentes y constructivas, existen acciones de manada destructivas. Abundante es la historia de explotaciones de minorías atrincheradas en el poder que explotan a las mayorías. O mayorías con ventajas comparativas que explotan a las minorías debilitadas.

Las cacerías de brujas son un resultado destructivo de esa capacidad del ser humano de organizarse para destruir a un enemigo común. El problema es que hay brujas malas que como los leones de la película, merecen desafío y exterminación, pero también hay brujas buenas que no merecen nada de eso. Grupos de exterminación se pueden usar para bien o para mal. Son concentraciones del poder de muchos para responder al poder desmedido de una minoría, o concentraciones de pocos en búsqueda de una restitución de su voz. Lo importante de la lección que nos dan los búfalos es que de tontos no tienen nada esos animales. Tienen una capacidad de organización y estrategia indudablemente creativa. Una vez logrado su objetivo, interesantemente, no tienen vocación de criminales. Una vez espantados los leones, los dejan ir, aunque hubieran podido exterminarlos.

Nuestros pueblos se la pasan sometidos a ataques de leones hambrientos, y como el novillo de la película, tienen pocas defensas más allá del poderío de la manada. Lamentablemente la manada humana no siempre responde consistentemente para rescatar a sus novillos de las garras del león. Otras veces, es la manada de leones la que abusa de una minoría y se sale con la suya.

De cualquier forma, tarde o temprano, los hombres y los animales nos armamos para cazar brujas buenas o malas. A diferencia de los nobles búfalos, cuando a cazar nos unimos, terminamos destruyendo más de los que construimos y en el proceso mueren justos por pecadores. Nuestros pueblos han sido, y siguen siendo, abusados por minorías descaradas y poderosas. El momento llegará en que los cocodrilos o búfalos salgan a la defensa de los novillos. La esperanza es que en la cacería de brujas no destruyamos la moralidad y nobleza a nivel individual y comunitario. Chile lo logró, Argentina un poco y por un tiempo y lo perdió después. Colombia ha reconstruido poco a poco y con persistencia las pérdidas acumuladas en batallas civiles. Esa si es una labor que pueden lograr los líderes políticos. La función fundamental del liderazgo político es la de motivar a una sociedad a la superación individual y colectiva, rescatar a los novillos de las garras del león, pero sin ocasionar descalabres y destrucción de instituciones y vidas. Es una labor que requiere inteligencia, sutileza, humildad, y determinación. No es una labor de déspotas. La tiranía no es una forma de liderazgo útil. La tiranía oprime y destruye. Battle at Kruger (Batalla en Kruger) es la metáfora más simple e inspiradora que he visto en mucho tiempo.