lunes 2 de febrero de 2009

Sudor y Pudor

Parecería que nuestras vidas transcurren entre dulce y ardua monotonía, excepto cuando las pasiones aumentan nuestra productividad y cuando los posibles excesos nos forzan a una pudorosa retirada.

Pasamos de ser actores acalorados a ser audiencias pudorosas dependiendo de las circunstancias que nos acosan y las oportunidades que se nos presentan. Tanto en política, como en la vida profesional y personal, es importante balancear el sudor y el pudor. Culturas hiperactivas como la de los Hunos y los Romanos, terminan metiéndose en problemas. Los machos alpha excesivamente sudorosos, siempre se meten en líos. Vidas amorosas demasiadamente acaloradas, son insostenibles. Como carros finos, pasiones fogosas, causan excesivo recalentamiento y motores fundidos porque siempre que andamos más apurados que los demás, los tramos de tráfico y los cuellos de botella, terminan por debilitarnos inmerecidamente.

Por otro lado, si el pudor es una virtud en quinceañeros y solteronas tratando de crear percepción de escasez y promover los ardores del que no puede conseguirnos nada más tratando, mucho pudor ocasiona problemas tan peligrosos como excesiva pasión y sudor. En el sistema de los países, y de los seres humanos que los populan, es importante crear conciencia personal y mecanismos institucionales para balancear estas dos fuerzas encontradas y arrechas.

Los países del Norte, con más experiencia en supervivencias superativas que los del Sur, han entendido la importancia de balancear las fuerzas expansivas y meditativas. Muchos han adoptado constituciones y sistemas políticos que dividen los poderes. Las empresas, a pesar de los excesos que se observan entre mucho gerente abusador y narcisista, tienen directores y accionistas que eventualmente afirman control y eventualmente llaman al pudor para controlar excesos. Los sistemas políticos avanzados y las instituciones maduras no son ni remotamente perfectos, en parte porque la única forma de evolucionar es encontrando y corrigiendo nuevos abusos, pero permiten con el tiempo mejorar los procesos y fortalecernos en racionalidad e idoneidad.

En el Sur, somos relativamente más exagerados en todo: hiperactivos o hiperpasivos. O sudamos mucho o somos demasiado recatados y pudorosos. El Satiro o la Virgen son todavía imágenes erróneamente idealizadas de comportamiento humano. Brujas y santos todavía se encuentran inextricablemente arraigados en el tejido social. Para reconciliar ambas tendencias, hasta creemos en milagros.

Si observamos regimenes ideales para la longevidad personal e institucional, una hora y media de sudor al día es suficiente. Igualmente una hora y media de pudor diario podría bastar. Sudor incluye ejercicio, actos de liderazgo y creatividad, y hasta unos minutos de actividades energéticamente amorosas. Pudor debe incluir unos 90 minutos de humildad, generosidad, meditación…si añadimos 8 horas de sueño, tres de comida y una de transiciones, lo que nos deja es cinco horas de trabajo concentrado, tranquilo, dedicado, y responsable, sin sudor, ni pudor, pero lleno de vocación y legitimidad.