domingo 24 de febrero de 2008

Contratos y Maltratos

El matrimonio debe de ser uno de los más viejos contratos del mundo. Y uno se pregunta: ¿Para qué firmar un papel si no queremos tanto y para toda la vida? En Francia, hoy día, en donde la vida es tan larga y las tentaciones tan vastas, hay cinco distintos contratos matrimoniales. No sabemos cual de tantos firmo Sarkozy. La gente compra y vende, se quiere y se desquiere firmando contratos. Los chicos en el colegio firman contratos donde prometen que van a hacer las tareas o salen quebrados. Los contratos evitan y corrigen a los maltratos. Si una esposa le cae a golpes al marido, lo patea y lo humilla en público, el pobre marido ahuyentado por tanta ira inesperada, puede acudir a la letra del contrato matrimonial y pedir que nuestra civilizada sociedad lo proteja de tanta agresividad inmerecida.

Las empresas y los gobiernos firman contratos todo el tiempo, para civilizar el trato mutuo. Se intercambian promesas justas y claras a cambio de inversiones, trabajo y dedicación a la productividad. El contrato protege a ambas partes de abusos arrogantes, adversarios y tantas tonterías que se les ocurren a los humanos cuando se levantan de mal genio, ocurrentes, engreídos o alienados. A los gobernantes que se les va el poder a la cabeza y se les pierde el alma, hay que recordarles que hay contratos que no son otra cosa que promesas coherentes de que no va a haber maltratos. Los gobiernos tienen pistolas, rolos, rifles, metralletas y hasta bombas atómicas, así que estos papelitos importantes llamados contratos es lo único que tienen las personas desarmadas para evitar o reducir el abuso. Detrás de las empresas modernas hay miles y millones de gente pobre, rica, sabia e inculta, que confiaron en contratos para meter unos realitos o realotes, ahorrar y poder comprar medicinas, comida, y carros, y poder pagar por los contratos que firman ellos también en el camino de sus vidas. Hasta para pagar por un triste divorcio, la pobre mujer que no podía contener su ira, tiene que sacar parte de sus ahorros o los del marido, para finiquitar el matrimonio maltratado. Ya se imaginan por donde andamos. Ya se verá que pasa con la demanda de una compañía petrolera que se ha sentido maltratada por los venezolanos después de firmar muchos contratos. El costo para todos será alto. Los maltratos siempre salen caros y dejan llagas incurables por largo tiempo. Como un buen perro que se lame las llagas con cara triste, nos tocará lamernos tanta herida que deja el abuso y la indiferencia a los contratos. Contrato atrapa maltrato pues maltrato trunca trato.

jueves 14 de febrero de 2008

Amor a primera vista

El realismo científico nos asegura que lo de la química no es invento en el amor. Parece que esa atracción inmediata que se siente no esta en la imaginación nada más, sino que esta engranada en las más recónditas estructuras celulares del cerebro. Cuando no nos gusta como huele el vecino de al lado es porque la progenie que saldría de la unión con el vecino tendría cola de tortuga en vez de ricitos de querubín. Eso no quiere decir que nos tenemos que casar con todo el que huela bien, todo lo contrario. El amor a primera vista todo lo que hace es crear problemas existenciales, dentro del marco de lo que podría ser una evolución genética aceptable. Una cosa es taparse la nariz para sobrevivir la repulsión que nos puede causar el olor a azufre que dejan algunos personajes diabólicos, y otra que en la embriaguez del momento decidamos que hemos encontrado el amor de la vida porque un adinerado se haya untado colonia de Vetivér o una pobre fulana se haya bañado con jabón Camay o rociado de Pachulí. Sin embargo, causa asombro la cantidad de gente que cae en la trampa de romances mañaneros. Por eso es que ahora que tanto romance empieza por amistades interneticas, yo tengo fe en que las tazas de divorcio van a caer en el mundo entero. Ahora los novios tienen que aplicar para las citas con su currículum vitae en mano o en match.com para ser más precisos. Nada de amor a primera vista. En cambio, los políticos y los actores de cine siguen engatusándonos con sus sonrisas de gato vagabundo y hasta con sus desamores. ¡Por eso es que el desencanto con su mandato y con las películas es tan grande! Los novios y los políticos deberían llenar estrictos formularios de empleo, para asegurarnos de que tienen calificaciones para el cargo. Una vez que un jurado calificador aprueba a los finalistas, los votantes y los prometidos pueden vivir con ellos un tiempo (¿que tal un año?). Si se portan bien y no se roban el diario financiando una que otra borrachera o aventura internacional, todavía los queremos y hasta nos huelen bien, entonces nos podemos casar con ellos (en el caso de los políticos por no más de 5 a 6 años). Cuantas veces terminan las niñas lindas con unos vagabundos y los países con otros. Todo porque se dejan llevar por el impulso de un corto romance. El voto y el matrimonio tienen que ser mucho mejor pensados. ¡Feliz Día de los Enamorados!

domingo 10 de febrero de 2008

Terapia de Grupo en Davos

Acabo de estar en el Foro Económico Mundial. Fue allí donde 16 años atrás se despertaría un grupo de venezolanos el 4 de Febrero del ’92 con la noticia de que había ocurrido un golpe militar en Venezuela. Ese año las ansiedades del mundo congeladas por los vientos alpinos, se concentraban en la integración de la ex-Unión Soviética al resto del mundo y el posible “dividendo de la paz”. Las ansiedades venezolanas estaban colmadas por años de bajos precios petroleros y contracción económica, que no hacen feliz ni a ricos ni a pobres. Las ansiedades del mundo en el 2008 tienen que ver con una posible recesión en el Hemisferio Norte que pueda contagiar al resto del mundo, porque tanta gente compró casas sin dinero que ahora no tienen con que pagar las hipotecas. Los ricos de ayer ya no se ven tan ricos y los pobres del pasado se ven más rozagantes y contentos. Los chinos, brasileños e hindúes andan bien arropados y sonrientes en Davos. Los rusos se sienten tan cómodos que ya ni sombreros de cosacos usan. En Venezuela a pesar del montón de dólares y euros que nos han entrado por los últimos años, la angustia existencial se ha acelerado, especialmente desde que Nigeria, país que nos acompañaba en ansiedades políticas y sociales, se ha despegado como un cohete económico y no acepta, ni tiene porqué, compararse con Venezuela.

¿Por qué estamos más pobres hoy de lo que estábamos hace 6 años, si estamos más ricos que nunca? ¿Por qué Nigeria se siente y se ve mejor que nosotros? Se preguntan los venezolanos. Suspiro de alivio. Parece ser que por fin en Venezuela aprendimos a manejar la abundancia con criterio de escasez, con eso de que aunque haya plata no podemos comprar leche, pollos, o papel tualé. Como diría la Reina Maria Antonieta antes que la guillotinaran, “a falta de pan buenas son tortas”. Comeremos yogur, diablitos y bueno…para algo más tienen que servir los Kleenex. Por falta de venezolanos en el foro se canceló la conferencia de pollos y leche, en la que iba a hablar el Presidente Uribe. Chinos, brasileños, hindúes, rusos, árabes y africanos están todos tomando leche y comiendo pollos como nunca. Hasta les sobra dinero para comprar bancos americanos a precio de gallina flaca. Será por falta de leche y pollo que a Venezuela le sobra dinero para comprar fusiles y helicópteros? Estas inversiones son productivas si se usan para invadir países o planetas lejanos con éxito, pero no producen mucho si la invasión se complica como en Irak o las Malvinas.

No hay muchos venezolanos este año en Davos. Yo conté tres. Quizás es porque finalmente estamos resolviendo los problemas internos sin hablar con otros y vamos a ser uno de los pocos países que va a crecer en grande este año, gracias a las bendiciones de la Virgen de Coromoto, que nos cuida hasta cuando nos portamos mal.

El mundo parece estar de acuerdo, que el agua y no el petróleo es lo que va a escasear realmente en este siglo. Yo creo que es una buena noticia, porque de escasez de agua si sabemos en Venezuela a pesar del Guri y los Cordonazos de San Francisco que causan deslaves criminales. Somos expertos. A lo mejor finalmente podremos jactarnos de verdadero liderazgo comercial y podamos contribuir a reducir las ansiedades compartidas en esta terapia de grupo davosiana, exportando al resto del mundo los innumerables tanques de agua que colman nuestros techos y zaguanes. Problema resuelto: un tanque de agua en cada rascacielos neoyorquino.

El grupo de Davos se sintió más tranquilo cuando concluyó que no importa cuan alto estén los precios petroleros hay tanto país sureño manejando bien sus economías que se pueden controlar los desvanes de los chicos malos y tira piedras, no importa donde estén ni de donde vengan, ni que tipo de recesión produzcan por incompetentes y malcriados. “Que Dios los bendiga” dijeron todos los líderes espirituales con convicción y atrevimiento y regresaron contentos e inspirados a sus casas.