Acabo de estar en el Foro Económico Mundial. Fue allí donde 16 años atrás se despertaría un grupo de venezolanos el 4 de Febrero del ’92 con la noticia de que había ocurrido un golpe militar en Venezuela. Ese año las ansiedades del mundo congeladas por los vientos alpinos, se concentraban en la integración de la ex-Unión Soviética al resto del mundo y el posible “dividendo de la paz”. Las ansiedades venezolanas estaban colmadas por años de bajos precios petroleros y contracción económica, que no hacen feliz ni a ricos ni a pobres. Las ansiedades del mundo en el 2008 tienen que ver con una posible recesión en el Hemisferio Norte que pueda contagiar al resto del mundo, porque tanta gente compró casas sin dinero que ahora no tienen con que pagar las hipotecas. Los ricos de ayer ya no se ven tan ricos y los pobres del pasado se ven más rozagantes y contentos. Los chinos, brasileños e hindúes andan bien arropados y sonrientes en Davos. Los rusos se sienten tan cómodos que ya ni sombreros de cosacos usan. En Venezuela a pesar del montón de dólares y euros que nos han entrado por los últimos años, la angustia existencial se ha acelerado, especialmente desde que Nigeria, país que nos acompañaba en ansiedades políticas y sociales, se ha despegado como un cohete económico y no acepta, ni tiene porqué, compararse con Venezuela. ¿Por qué estamos más pobres hoy de lo que estábamos hace 6 años, si estamos más ricos que nunca? ¿Por qué Nigeria se siente y se ve mejor que nosotros? Se preguntan los venezolanos. Suspiro de alivio. Parece ser que por fin en Venezuela aprendimos a manejar la abundancia con criterio de escasez, con eso de que aunque haya plata no podemos comprar leche, pollos, o papel tualé. Como diría la Reina Maria Antonieta antes que la guillotinaran, “a falta de pan buenas son tortas”. Comeremos yogur, diablitos y bueno…para algo más tienen que servir los Kleenex. Por falta de venezolanos en el foro se canceló la conferencia de pollos y leche, en la que iba a hablar el Presidente Uribe. Chinos, brasileños, hindúes, rusos, árabes y africanos están todos tomando leche y comiendo pollos como nunca. Hasta les sobra dinero para comprar bancos americanos a precio de gallina flaca. Será por falta de leche y pollo que a Venezuela le sobra dinero para comprar fusiles y helicópteros? Estas inversiones son productivas si se usan para invadir países o planetas lejanos con éxito, pero no producen mucho si la invasión se complica como en Irak o las Malvinas.
No hay muchos venezolanos este año en Davos. Yo conté tres. Quizás es porque finalmente estamos resolviendo los problemas internos sin hablar con otros y vamos a ser uno de los pocos países que va a crecer en grande este año, gracias a las bendiciones de la Virgen de Coromoto, que nos cuida hasta cuando nos portamos mal.
El mundo parece estar de acuerdo, que el agua y no el petróleo es lo que va a escasear realmente en este siglo. Yo creo que es una buena noticia, porque de escasez de agua si sabemos en Venezuela a pesar del Guri y los Cordonazos de San Francisco que causan deslaves criminales. Somos expertos. A lo mejor finalmente podremos jactarnos de verdadero liderazgo comercial y podamos contribuir a reducir las ansiedades compartidas en esta terapia de grupo davosiana, exportando al resto del mundo los innumerables tanques de agua que colman nuestros techos y zaguanes. Problema resuelto: un tanque de agua en cada rascacielos neoyorquino.
El grupo de Davos se sintió más tranquilo cuando concluyó que no importa cuan alto estén los precios petroleros hay tanto país sureño manejando bien sus economías que se pueden controlar los desvanes de los chicos malos y tira piedras, no importa donde estén ni de donde vengan, ni que tipo de recesión produzcan por incompetentes y malcriados. “Que Dios los bendiga” dijeron todos los líderes espirituales con convicción y atrevimiento y regresaron contentos e inspirados a sus casas.