El realismo científico nos asegura que lo de la química no es invento en el amor. Parece que esa atracción inmediata que se siente no esta en la imaginación nada más, sino que esta engranada en las más recónditas estructuras celulares del cerebro. Cuando no nos gusta como huele el vecino de al lado es porque la progenie que saldría de la unión con el vecino tendría cola de tortuga en vez de ricitos de querubín. Eso no quiere decir que nos tenemos que casar con todo el que huela bien, todo lo contrario. El amor a primera vista todo lo que hace es crear problemas existenciales, dentro del marco de lo que podría ser una evolución genética aceptable. Una cosa es taparse la nariz para sobrevivir la repulsión que nos puede causar el olor a azufre que dejan algunos personajes diabólicos, y otra que en la embriaguez del momento decidamos que hemos encontrado el amor de la vida porque un adinerado se haya untado colonia de Vetivér o una pobre fulana se haya bañado con jabón Camay o rociado de Pachulí. Sin embargo, causa asombro la cantidad de gente que cae en la trampa de romances mañaneros. Por eso es que ahora que tanto romance empieza por amistades interneticas, yo tengo fe en que las tazas de divorcio van a caer en el mundo entero. Ahora los novios tienen que aplicar para las citas con su currículum vitae en mano o en match.com para ser más precisos. Nada de amor a primera vista. En cambio, los políticos y los actores de cine siguen engatusándonos con sus sonrisas de gato vagabundo y hasta con sus desamores. ¡Por eso es que el desencanto con su mandato y con las películas es tan grande! Los novios y los políticos deberían llenar estrictos formularios de empleo, para asegurarnos de que tienen calificaciones para el cargo. Una vez que un jurado calificador aprueba a los finalistas, los votantes y los prometidos pueden vivir con ellos un tiempo (¿que tal un año?). Si se portan bien y no se roban el diario financiando una que otra borrachera o aventura internacional, todavía los queremos y hasta nos huelen bien, entonces nos podemos casar con ellos (en el caso de los políticos por no más de 5 a 6 años). Cuantas veces terminan las niñas lindas con unos vagabundos y los países con otros. Todo porque se dejan llevar por el impulso de un corto romance. El voto y el matrimonio tienen que ser mucho mejor pensados. ¡Feliz Día de los Enamorados!
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